miércoles, 10 de octubre de 2018


¿Cómo crear vínculos con los estudiantes?
La confianza y las emociones positivas

En primer lugar, hay que desmitificarse acerca de la figura del alumno como una “tábula rasa”, que se desviste de sus emociones e intereses en el momento en el que toca el timbre de entrada al aula.
Reconocer esto es imprescindible por muchas razones. La mejor que se me ocurre es la que se evidencia en el lenguaje corporal del profesor al caminar por el pasillo, la que se pone de manifiesto en la cara del profesor al entrar al aula, la que nos habla en la posición que éste adopta en la silla o al frente del pizarrón…Es decir, que nosotros como profesores tampoco podemos despojarnos de nuestras emociones. Hay una comunión de emociones…
Y, en segundo lugar, alumnos y profesores entramos en un pacto. En éste sellamos la confianza entre ambos. Si los alumnos deben escucharnos “por estar allí”, aunque eso no es garantía, al menos el profesor debe ser consciente de que por coacción no puede pretender que se genere “el milagro”.
Phillipe Meirieu promueve la afirmación de que hay que tener confianza en la relación de enseñanza aprendizaje, es decir, creer positivamente en la capacidad del alumno para reflexionar, preguntarse, vincularse con el conocimiento, es decir volverse actor de su propia trama.

¿Cómo podría uno enseñar si de antemano lo congelan los prejuicios? ¿Cómo podría uno aprender si antes de comenzar lo expulsan las etiquetas?

Las prácticas o tareas de aprendizaje deben entonces planificarse en vista de las dimensiones afectivas de nuestros alumnos; previendo sus limitaciones, incluyendo sus intereses. Y departirlas con la convicción suficiente de que es ese el camino; y de que, si surgen obstáculos, se puede optar por otras salidas.

Vuelvo a la escena en el aula, y confirmo: los profesores son multiplicadores de emociones, contagian. Si nuestra cara es de pocos amigos, se nota y se reproduce, hay un “invierno” de predisposiciones para el aprendizaje. Coartamos la palabra.

¿Cómo promuevo que se establezca un vínculo con el alumno?

Cuando inicia el año lectivo, me gusta comenzar con la expresión escrita libre. Propongo que los alumnos escriban una “semblanza” sobre ellos mismos. Explico de antemano qué es una semblanza. La defino de manera sencilla: les pido que piensen en una conversación con un amigo o amiga que no han visto por un largo tiempo. Les indico que escriban todo lo que puedan acerca de sus vacaciones, tiempo libre, gustos musicales, algún acontecimiento importante, etc. Luego, leo todos los escritos, recuerdo sus nombres al entregárselos. Trato de escribir alguna leyenda que los haga sentir bien.
En los cursos más chicos, pido que dibujen algo y alguna frase que les haya gustado de alguna canción o que sepan de antemano.
                De esta manera, se achica la distancia, y se puede comenzar con una tarea de aprendizaje más amena.

4 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Muchas cosas me gustan de tus comentarios: creo que estás imbuida de las ideas que tanto me interesan sobre el trabajo emocional en clase: me gustan las ideas de pacto con los estudiantes, de estar atentas a qué emociones llevamos a clase o la de la necesidad de "aprender la simpatía". Usas metáforas que demuestran que crees en esa influencia (el invierno, el contagio de emociones).


    También me gusta tu actividad para crear lazos entre tú y los estudiantes; conocerlos un poquito desde el primer día de clase, sentir curiosidad por su mundo personal, ayuda a generar esos pactos y lazos. Y el "piropeo", como yo llamo al comentario valorizante, siempre es efectivo si es sincero.

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  3. Tus reflexiones son bien auténticas ya que hablan de la experiencia real de la enseñanza-aprendizaje.

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